El riesgo cardiovascular, un servicio a tener muy en cuenta

Uno de los servicios sanitarios más agradecidos por nuestros clientes /pacientes es el de prevenir, controlar y detectar los factores de riesgo cardiovascular (RCV) de manera personalizada e individualizada.

Como en todos los servicios, necesitamos tener protocolizado el modus operandi y el plan estratégico del servicio: formación, comunicación, modo de acción, etc.

Es fundamental estar bien preparados y formados, conocer los principales factores de riesgo, así como aquellos consejos que podemos dar para reducir aquellos niveles altos que conducen a un riesgo elevado. También deberemos conocer el perfil más cercano al afectado por riesgo cardiovascular, para actuar directamente hacia él.

La comunicación también es importante para que nuestro cliente/paciente pueda solicitar el servicio, en caso de estar interesado. Hay varias maneras de comunicar:

- A través de campañas. Aprovechando los días internacionales. Por ejemplo, el Día Mundial del Colesterol, del Corazón, de la Enfermedad Cardiovascular, la Diabetes, el Tabaquismo, la Obesidad,… es decir, cualquier situación o problema de salud que sea un factor de riesgo nos puede llevar a desarrollar con éxito este servicio.

- A partir del trato directo con el paciente. Como siempre, se tiene que definir la manera más directa de comunicar el servicio a partir del “tú a tú”, de la voz de nuestro equipo con el cliente/paciente. A través de la receta, de una toma de presión o de una determinación analítica, podemos aconsejar a la persona de manera individualizada.

- Redes sociales y blog. Si queremos ir más allá, buscaremos contenido para las redes sociales, que son de gran ayuda y llegan a más gente fuera de nuestra zona. Hay que tenerlas en cuenta.

Es imprescindible tener una reunión con el equipo para informar del modus operandi y poder dar todo el equipo el mismo mensaje.

¿Qué ventaja nos ofrece este gran servicio? El valor nos lo da el cliente/paciente, cuándo el farmacéutico detecta un riesgo elevado y lo deriva al médico. El farmacéutico puede valorar el RCV en poblaciones de bajo riesgo y calcular la probabilidad de desarrollar, en un plazo de 10 años, muerte de origen cardiovascular (enfermedad coronaria o cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, muerte súbita).

¡Qué útiles somos para el Sistema Sanitario, que le ahorramos tanto tiempo y dinero en esta prevención! ¿Por qué todavía no somos capaces de demostrar con estos servicios lo que valemos y lo que aportamos al sistema?

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